La banda que vendía droga en los narcopisos del Raval tenía una estructura muy jerarquizada

Barcelona 5-11-2018 / Agentes de Mossos d’Esquadra de la División de Investigación Criminal de Barcelona han desmantelado una organización criminal dedicada al tráfico de drogas y que operaba en el barrio del Raval. La investigación hasta el momento se ha saldado con 58 detenidos y se han llevado a cabo 40 entradas y registros en pisos y locales vinculados a la organización.


La investigación se enmarca en la batalla policial contra la actividad de pisos destinados a la venta y al consumo de drogas en el Raval con una percepción de inseguridad de sus vecinos. En los últimos dos años desde los mozos y la Guardia Urbana se han llevado a cabo diversas actuaciones relacionadas con narcopisos y se ha constatado que se trataba de un fenómeno creciente cada vez con más consecuencias, tanto para los consumidores como para los vecinos del barrio.

En este contexto el mes de abril de este año el Grupo de Salud Pública de Barcelona y la Unidad de Investigación de Ciutat Vella, iniciaron una investigación policial con el objetivo de abordar esta realidad desde una visión global que permitiera desmantelar la organización criminal que las investigaciones precedentes habían apuntado.

Esta compleja investigación, dirigida por el juzgado de Instrucción número 27 de Barcelona, ​​ha hecho aflorar una organización liderada por personas de origen dominicano que había logrado construir un entramado delictivo a partir de una red de pisos que abarcaba todo el barrio del Raval.

Cabe destacar que el grupo gestionaba dos líneas de negocio ilícito dentro del tráfico de drogas: por un lado, desde los puntos de venta y, por otro, desde los narcopisos. En el primer caso se trataba de la venta estricta destinada a un consumo que podía tener lugar en otro lugar mientras que, con respecto a los narcopisos, este consumo se producía siempre en su interior. Por eso los traficantes lo disponían todo para facilitar la ingesta o la administración de la droga. De esta manera los consumidores tenían acceso a utensilios como jeringas, gomas elásticas o cucharas.

Organización jerarquizada con roles perfectamente definidos

La arquitectura estructural de la organización se de forma piramidal de modo que desde cada escalafón se tenía una función específica, con los roles de sus integrantes totalmente definidos y con un estricto control de mando.

Al nivel más bajo encontramos personas que hacen diferentes turnos de trabajo en pisos ocupados y que son los encargados de vender la droga y de velar para que nadie la consuma en el exterior del inmueble. Permanentemente van a buscar pequeñas cantidades de droga que no suelen superar los cinco gramos para garantizar el abastecimiento.

En el siguiente escalón de la organización están los responsables de los pisos. Su función es controlar la cantidad de droga que hay en cada momento y encargarse de que los trabajadores vayan a buscar para tener siempre disponible. Además, también gestionan la contabilidad, recaudan dinero y los entregan a sus superiores.

Por encima de estos encontramos las personas que actúan como jefes de domicilio. Su misión es fiscalizar la actividad de los pisos y perciben las ganancias de un conjunto de pisos. Entre sus atribuciones figura la de pacificar cualquier situación de conflicto que, eventualmente, pueda originarse entre trabajadores, consumidores o vecinos. Es un rol de gran importancia si tenemos en cuenta que muchas de estas situaciones tienen que ver con peleas que a menudo terminan con lesiones y donde intervienen armas blancas u objetos contundentes.

Otra función de los fines de domicilio es la búsqueda de pisos nuevos que la organización pueda ocupar, ya sea para actuar como punto de venta o para sustituir alguna de las viviendas afectados por actuaciones policiales que hayan comportado el cierre.

En la cúspide de la pirámide están los llamados «superiores» a quien los fines de domicilio deben rendir cuentas y elevarán cualquier situación de conflicto que se genere entre ellos. Si esto ocurre los «superiores» se encargan de realizar tareas de mediación para solucionar el problema. Entre estos están los cuatro líderes de la organización, detenidos en el operativo policial del día 29 de octubre.

Una pieza clave del engranaje delincuencial son los suministradores, que proveen de la droga en la organización, principalmente de heroína, cocaína, marihuana y hachís. Estas personas consiguen o cocinan, dependiendo del caso, cada una de las drogas. A su cargo encontramos unas personas que actúan como correos y que se desplazan por el barrio para hacer las entregas y cobros requeridos para cada uno de los pisos.

Hay que remarcar que cada uno de los escalafones descritos es necesario para que el entramado delictivo funcione correctamente.

Macrodispositivo para desarticular la organización

Después de meses de investigación y con toda la información disponible derivada de la inteligencia policial, que ponía de relieve el funcionamiento de la organización criminal, el día 29 de octubre se llevó a cabo un macrodispositivo el Raval con cerca de 700 mozos de escuadra y la colaboración de agentes de la Guardia Urbana de Barcelona, ​​con el fin de desmantelarla.

Se realizaron entradas y registro en 40 pisos por orden judicial: trece en domicilios de los investigados, 25 en narcopisos y dos en locales que funcionaban como sala de consumo.

Se intervinieron diversas cantidades de droga, utensilios para el consumo, dinero, joyas, vehículos que utilizaban para el transporte de las drogas y un arma de fuego, entre otros. Los agentes arrestaron 55 personas, cifra que se incrementó hasta 58 en los dos días siguientes.

En estos momentos 17 personas investigadas están en investigación policial.

Del conjunto de los detenidos 39 pasaron a disposición judicial. El juez instructor decretó prisión provisional para dieciocho personas, que eran los jefes y responsables de la organización, el resto de personas quedaron en libertad con cargos con obligación de comparecencia semanal para firmar los juzgados.

En total se recuperaron quince pisos que se pudieron retornar a sus legítimos propietarios y se tapiaron tres más. En cuanto al resto eran domicilios de algunos de sus ocupantes.

Contacto: barcelonaaldia21 (arroba) gmail.com

Subir ↑