El vandalismo de los grafiteros en el transporte ferroviario metropolitano cuesta 15 M€ al año

25-9-2019 / La Autoridad del Transporte Metropolitano (ATM) del área de Barcelona ha puesto en marcha una campaña global para concienciar de las consecuencias reales del vandalismo sistemático contra los vehículos de transporte público, personificado en las pintadas que degradan la infraestructura.

Transports Metropolitans de Barcelona (TMB), Ferrocarrils de la Generalidad de Catalunya (FGC), TRAM y Renfe, los operadores de la red ferroviaria integrada, se ven gravemente perjudicados a diario por intrusiones, pintadas y destrozos que suponen costes millonarios al año. Estas intrusiones afectan a los desplazamientos de miles de ciudadanos y ciudadanas, su tiempo y su seguridad cuando utilizan el que la ley define como servicio esencial para la ciudadanía.

 

Los responsables de las empresas de transporte coinciden en señalar a este fenómeno como uno de los principales perjuicios de los operadores, y es esta la causa principal que ha impulsado la iniciativa de la ATM, que pretende subrayar los asaltos de grupos organizados en las instalaciones ferroviarias como una forma de delincuencia, lejos del arte urbano que puede lucir en la vía pública de ciudades de todo el mundo.

Y este es el hilo argumental principal del spot que la ATM estrenó el pasado lunes 23 de septiembre en el marco del concierto ‘Los 40 POP’ de las Fiestas de La Mercè. Un vídeo de sensibilización que, acompañado de otros recursos audiovisuales, también se podrá ver los siguientes meses en los soportes de los operadores ferroviarios de la región de Barcelona.

Pintada en un tren de Cercanías de Renfe / Barcelonaaldia.com

Las consecuencias económicas del vandalismo grafitero ascienden a cerca de 15 millones de euros. Ese fue el coste que requirió en 2018 la limpieza de las pintadas y reparación de daños causados.

Las incursiones vandálicas dejaron huella en cerca de 3.000 afectaciones en trenes el pasado 2018, sumando los cuatro grandes operadores ferroviarios. Y la superficie total que tuvo que ser limpiada superó los 130.000 metros cuadrados, el espacio equivalente a 130 piscinas olímpicas.

Interrupciones del servicio y clima de inseguridad

Pero las consecuencias no sólo se cuantifican en gasto público. También afectan el tiempo del servicio y las personas usuarias.

En un año, más de tres millones de personas pueden verse afectadas en el área de Barcelona por los retrasos y las interrupciones de servicio derivadas de actos de este tipo.

Esto, según los operadores de transporte, aumenta también el impacto directo contra las personas usuarias y las plantillas de las empresas de transporte y de vigilancia, y crea un clima de inseguridad. Algunos de estos grupos, de hecho, que antes huían al ser descubiertos, ahora van armados con barras de hierro o sprays de gas irritante, y han llegado a agredir de forma puntual al personal de seguridad.

Este tipo de vandalismo se ha convertido en el principal problema en el ámbito de la seguridad para los operadores ferroviarios en toda España, con crecientes implicaciones sociales, medioambientales, laborales y económicas. A diferencia del grafito en la vía pública, el ferroviario es siempre ilegal, ya que para llevarlo a cabo es necesario previamente cometer una intrusión en zonas sensibles y la acción vulnera el reglamento de seguridad. Además, suele ir asociado a diversos delitos como daños, robos, coacciones y agresiones.

Pintada en una estación de metro de Barcelona

Investigaciones policiales

Los Mossos investigan aquellos hechos que los operadores ferroviarios denuncian con el objetivo de recoger los indicios e identificar, localizar y detener a los autores de estos hechos vandálicos. A menudo los autores utilizan máscaras o se cubren el rostro para evitar que se les pueda reconocer mediante el sistema de videovigilancia y durante su acción dañan medidas de seguridad para dificultar el esclarecimiento de los hechos. Una vez identificados, son denunciados por una infracción administrativa o penal, o bien detenidos en caso de que hayan cometido hecho delictivo, como pueden ser daños, coacciones, lesiones o amenazas.

 

Las investigaciones policiales llevadas a cabo en este tipo de hechos han permitido saber que los autores que se introducen en este mundo son cada vez más jóvenes. Últimamente, apunta el cuerpo policial, también han disminuido las acciones en las que se detienen trenes en funcionamiento y llenos de usuarios para hacer el acto vandálico, lo que generaba sorpresa, indignación, animadversión, e inseguridad entre el pasaje.

Por otra parte, hay vándalos que colaboran con individuos de otros países y los invitan o acuerdan encontrarse en Cataluña para mostrarlos como acceder a las infraestructuras ferroviarias para dañar trenes. Del mismo modo, vándalos residentes en Cataluña se desplazan en todo para hacer lo mismo.

Contacto: barcelonaaldia21 (arroba) gmail.com

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