Ken Loach protagoniza la primera retrospectiva de 2018 en la Filmoteca

Sólo nueve cineastas pueden presumir de haber recibido en dos ocasiones la máxima distinción del festival de Cannes. En 2016 el exquisito club formado por nombres como los de Kusturica, Haneke, Coppola y los hermanos Dardenne -que visitaron la Filmoteca el 2017- ampliaba con Ken Loach.

El británico, en su decimotercera participación en el festival francés, repetía Palma de Oro con ‘I, Daniel Blake’, después de haberla ganado diez años antes por ‘El viento que agita la cebada’.

«El cine debe mantener una postura de lucha contra el poder. Otro modelo de sociedad es posible e incluso necesario frente al que ha impuesto estos años el neoliberalismo», remachaba un veterano Loach, siempre combativo y utópico. Y es que los movimientos políticos, las luchas sociales, la clase trabajadora, la reivindicación de los derechos y la dignidad de las personas han sido siempre en el centro del discurso, sólido y coherente, de este autor que ha contado con cómplices habituales como la productora Rebecca O’Brien y el guionista Paul Laverty.

Loach entró en contacto con el teatro mientras estudiaba Derecho en Oxford, pero enseguida se sintió más atraído por el mundo audiovisual. A principios de los sesenta accedió a una beca en la BBC y su carrera comienza ligada a la televisión, con docudramas herederos del Free Cinema. Kes (1969), su segundo largometraje, ya lo consagra internacionalmente, pero su oposición a la política de Margaret Thatcher tiene repercusiones sobre su carrera profesional, gravemente afectada durante la década de los ochenta.

Cuando la derecha deja el poder Loach reaparece para convertirse en un notario implacable de su cara más oscura, ya sea retratando las cloacas del conflicto norirlandés en Agenda oculta, como en las crónicas de los estragos del paro, los recortes y las políticas sociales restrictivas, protagonizadas por los estratos más desfavorecidos y marginados de la sociedad en filmes como Riff-Raff, Llueven piedras, Ladybird, Ladybird y Mi nombre es Joe.

Con su característico estilo desnudo, sobrio y realista, con una apuesta clara por la naturalidad extrema en las interpretaciones, Ken Loach también se acerca a otros escenarios, latitudes y momentos históricos, como la Guerra Civil española en la celebrada Tierra y libertad, el exilio nicaragüense en La canción de Carla, la inmigración mexicana en Estados Unidos a Pan y rosas o el activismo norirlandés más primitivo en El viento que agita la cebada y Jimmy s Hall.

Después de este film anuncia que se retira del cine, pero el regreso de los conservadores al gobierno le hace volver a las constantes más identificables de su cine con I, Daniel Blake, el duro y emotivo drama de un humilde trabajador atrapado en el laberinto burocrático del sistema socio-sanitario británico.

La retrospectiva que la Filmoteca le dedica para arrancar la programación 2018 incluye 16 de sus largometrajes y tendremos el privilegio de contar con la presencia del mismo Loach, el 30 de enero, para presentar la segunda proyección de su última película en la Sala Chomón.

Contacto: barcelonaaldia21 (arroba) gmail.com

Subir ↑