Campaña en Barcelona para concienciar que no se tiren residuos en las alcantarillas

21-11-2020 / Del 21 al 29 de noviembre se celebra en todo el mundo la Semana de la Prevención de Residuos, para concienciar a la población de la necesidad de reducir el volumen de residuos y reciclar los materiales correctamente.

Este año el Ayuntamiento de Barcelona ha puesto el acento en pedir que se evite lanzar residuos en las alcantarillas ya que los materiales acaban llegando al mar. Según informa el Ayuntamiento, a pesar de que este año la temporada de baño más corta de lo habitual, se ha recogido un volumen similar de residuos flotantes en el litoral barcelonés respecto similar al de 2019, rondando en total los 20 metros cúbicos de residuos.

 

En el mar se ha encontrado residuos de todo tipo, entre los que hay cristales, latas, plásticos, maderas y aceites y grasas, entre otros. Barcelona dispone de cuatro embarcaciones de recogida de residuos flotantes en las aguas del litoral, que navegan a unos 200 metros de la arena durante la temporada de baño. Este año se han recogido 5 metros cúbicos más de residuos que en el año 2019, pero a pesar de todo, se consolida la bajada respecto a los datos de 2018.

Y eso no es todo. Los residuos en la arena también pueden acabar en el mar. Este año, durante la temporada de baño, se han retirado 381.640 kilos de residuos de la arena de las 10 playas de la ciudad entre enero y octubre. En 2019 fueron 315.920 kilos durante todo el año.

Por este motivo el Ayuntamiento de Barcelona ha iniciado estos días una campaña de concienciación sobre los residuos que llegan al mar. Ya se han empezado a colocar un centenar de placas informativas en algunos sumideros de la ciudad, con un mensaje claro e inequívoco: Aquí comienza al mar. No tires nada. Se han empezado a instalar en el distrito de Ciutat Vella y en los próximos días se hará en el resto de la ciudad. Barcelona se suma así a esta campaña que también han hecho otros ayuntamientos como Cádiz, Sevilla o Palma de Mallorca y empresas públicas del agua agrupadas en el AEOPAS, Asociación Española de Operadores Públicos de Abastecimiento y Saneamiento.

 

La Declaración de Emergencia Climática, aprobada el pasado mes de enero en Barcelona, ​​plantea como reto prepararnos para afrontar los efectos de las proyecciones climáticas en relación al agua y también como cambiar el actual modelo de generación y gestión de los residuos. Es necesario que toda la ciudadanía tenga presente el destino de los pequeños residuos que, a través de los sumideros, llegan al mar y causan unos efectos nocivos sobre la flora y la fauna.

Cada barcelonés produce de media 1,35 kg de residuos cada día y el índice de recogida selectiva se encuentra alrededor del 38,8% en la ciudad, unos datos de recogida selectiva todavía muy alejadas de lo que fija la normativa europea que insta a llegar a un 55% en 2025, un 60% en 2030 y un 65% en 2035.

Separar los residuos abarata notablemente los costes de gestión y esto repercute en la economía doméstica de la ciudadanía. El coste de recogida y tratamiento de la fracción orgánica tiene un coste de 124 euros por tonelada, el del papel y el vidrio es de 45 euros la tonelada y en cambio el de la fracción rechazo es de 206 euros por tonelada.

Cada habitante de Barcelona genera cada año un total de 493 kg de residuos, de los cuales más de 300 kg se recogen como fracción no selectiva, es decir, fracción resto (rechazo).

Las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas del ámbito de los residuos varían en función de la gestión que se hace. El tratamiento finalista, vertedero o valorización energética (incineración), es el que más emisiones de CO2 genera, por lo tanto la recogida selectiva y el reciclaje son la opción que más se compromete con la reducción de las emisiones. El tratamiento de residuos municipales es el responsable del 10,4% de las emisiones de gases de efecto invernadero de Barcelona.

Contacto: barcelonaaldia21 (arroba) gmail.com

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